Próximo concierto: 10 de noviembre en Garcilaso

El próximo 10 de noviembre empezaremos a presentar las canciones del nuevo disco “Icebergs, venid a mí” y la nueva formación de la banda. Lo haremos en compañía de nuestro amigo, El Sobrino del Diablo (y una tercera banda por confirmar) en el Espai jove Garcilaso.
Al bajo seguiremos teniendo a Juan Carlos Muñoz, que ya actuó en los conciertos del Minifestival de Música Independent. Juancar, además de un maestro en la sobriedad con las notas bajas, es conocido por moverse como pez en el agua pilotando barcos con una sola mano.
A la guitarra, el secreto mejor guardado de Barcelona a las seis cuerdas: Paco Peñaranda Peraile. No se sabe apenas nada de su misteriosa vida fuera de los circuitos musicales. Es mejor no preguntar.
A la batería, un viejo conocido, gran músico y mejor catador de rusos blancos, Raúl Luque.
Y por último, a los coros, y desde Mendoza (Argentina), la chica contorsionista de la voz plateada y vestidos transformers, Veronica Moreno.
¿Qué puede salir mal? Os esperamos

Anuncios

¡Long live the Minifestival!

Sonando: “Seda y hierro” (Antonio Vega), “No tocarte” (Radio Futura), “Me estoy volviendo loco” (Azul y negro), “Pero a tu lado” (Los Secretos), “Bastidores” (Germán Coppini), “No quiero verte” (Orquesta Mondragón), “Milú” (Esclarecidos), “Esos ojos negros” (Duncan Dhu), “Como un pez” (Gabinete Caligari)
Hora de inicio: 1:01
Gasolina: Estrella Damm

A las 13:30 nos introducimos en el coche de Juancar (alias “Juanfran” o “el nuevo”). Y por segunda vez en la historia de Chamizo cargamos con dos teclados. En realidad, no pesan ni juntos lo que pesaba Nosferatu, sinte de los primeros años de la Chamiband.
Llegamos con pre-puntualidad (los tiempos cambian, el rock se hace millenial: ¡El ansia!). El Bar de la Capsa está lleno de abuelos pratenses jugando al dominó y fumando puros imaginarios (los tiempos, again). Miran de reojo (y poca fe) nuestros atuendos vanidosos y siguen a lo suyo. Los técnicos de sonido nos van dando instrucciones pacientemente, mientras vamos colocándonos. El sonido… suena! “¿Cuál tocamos?” “Lo que diga Juanfran”
Una vez probado que el sonido suena y el músico se coloca: comemos, bebemos, y los que no quieren comer ni beber… pues solo bailar.
Llega el momento institucional de la tarde, y uno de los fundadores del, siempre descubridor de gemas poco reconocidas (aún), Minifestival, Carlos Lafuente, me coloca en la solapa la insignia de oro y brillantes como miembro honorífico del club de minimúsicos chaperos.
Es nuestro turno y hacemos nuestro concierto. Lo habitual: Comanches bailongos, confetti mágico, pastillas bajo la lengua, gigantes de buen corazón, llaves de pianos antiguos desafinados, el sol de Bangkok y aplausos aunadores. La esperanza en la primera fila. En la parte de atrás, los amigos de toda la vida.
Y una vez terminado nuestro trabajo, nos dedicamos a disfrutar de el del resto de bandas. Felicidades a todos los que siguen ahí… creyendo! Y gracias especialmente a Xavi y Carles, qué no se cansen, les necesitamos!

17546861_10212516848137363_5681479002664037850_o (2)By Carlos Ruf

¡Go Juande Go!

webR3By E. Plasencia

Ahora que los facebooks (me declaro públicamente fan de su uso moderado), myspaces (me declaro públicamente hastiado de su diseño y funcionamiento, aunque reconozco su papel revolucionador del mundillo musical en algunos sentidos), twitters y demás inventos postmodernos parecen adueñarse del mundo internetil, me parece un buen momento para recordar cuando era un vicioso sin control de los prehistóricos chats  de IRC, y en concreto de uno, el de #RNE (a la práctica era el chat de los oyentes de Radio 3). Allí podías conocer a gente de lo más variopinta y se daban todo tipo de situaciones creativas (también destructivas) llenas de humor absurdo, comunicación/incomunicación, sadismo o complicidad que suelen dar pie este tipo de encuentros anónimos en directo. También de allí salieron encuentros, ya en la realidad-no-virtual, y situaciones de lo más bizarras que hoy en día me cuesta creer, pero que ahí están en el recuerdo. Y colaboraciones con otros músicos y creadores de todo tipo. Y más…
También allí nació algo tan positivo como la página de los oyentes de radio 3, creada y mantenida en comunidad desinteresadamente, la cual tenía (y tiene) un apartado que consistía en el “sonido del día”, para el que un día me pidieron mi colaboración aprovechando que llegaban al número 100. Y mi sonido favorito de Radio 3 siempre fue el de Juan de Pablos y su extrañísimo y entrañabilísimo programa “Flor de Pasión”, que recientemente ha cumplido 30 años en antena (¡felicidades!). Y a él fue dedicado esta especie de retrato sonoro, o no sabría bien bien cómo llamar a este formato, que me pilló por sorpresa, y que algún día me gustaría seguir explorando.
Quiero desde aquí dar las gracias a toda la gente que conocí en #RNE por enriquecer mi vida de un modo u otro y darles ánimos a los que continúan llevando radiotres.org para seguir adelante con esa página que desde luego merecería mayor reconocimiento (sobretodo por parte de la propia Radio 3). Y a Juande, desear que siga siendo Juande, con sus ‘mmmh’ y sus ‘bueno’ y sus gustos tan estupendamente amorfos.

Preferiría no hacerlo

nsalvFoto: Crisdejour

Ser músico o hacer música es algo que me llena y que con toda seguridad haré el resto de mi vida. Y conozco a unos cuantos locos que también piensan así, pese a ser algo que la mayoría de veces nos trae más problemas que soluciones. Pero a veces, esa claridad de ideas respecto a nuestra gran pasión no la tenemos a la hora de hacérselo saber al resto de seres que nos rodean. La energía ha ido minvando con cada muro contra el que hemos chocado, y a menudo nos posee el espíritu de “Bartleby, el escribiente” y nos limitamos a pensar: “Preferiría no hacerlo”. Y esa negación a todo nos va encerrando y debilitando poco a poco cada vez más. Y no debería ser así. No somos futbolistas, no nos forramos con nuestra pequeña habilidad, ¿y qué? Estamos en el país de la pelota y de la música de ascensor, y para nosotros la música no es una cuestión de vida o muerte, ¡es mucho más importante!