Prensa

*Crítica de “Icebergs venid a mí” en la revista Popular 1 (diciembre 2019)Icebergs en el Popu

*Crítica de “Icebergs venid a mí” en el blog “La música amanseix les feres” (Noviembre 2019)
Enlace

“Un disc directe, on el rock aporta la força i les lletres la sensibilitat, una banda molt cohesionada que es nota en la gravació i que aporta una unió de factors que fa imprescindible escoltar una i altre cop. Els desitgem més èxit que el Titanic i que cap iceberg entorpeixi el seu camí a l’èxit.”

*Crónica del concierto en el Coleccionista en Dirty Rock (diciembre de 2019)
Enlace

Ree-Kohl-y-Santiago-Chamizo-2019..jpg

En ocasiones es mejor empezar una crónica de un concierto por el final: Ree Kohl y Santiago Chamizo comparten el escenario de El col·lecionista, un pequeño bar del barcelonés barrio de Gracia. Y añado que los titulares sirven, entre otras cosas, para llamar la atención, algo que realmente precisan los protagonistas de esta reseña. Es la noche del 14 de diciembre de 2019 y ambos artistas interpretan juntos y sin haber ensayado antes “I’m Not In Love” de Charly García en una versión que dice muchas cosas: que ellos y el público están disfrutando del momento y que importa bien poco que la limusina y el hotel de lujo que soñaban desde adolescentes no les espera en una noche francamente fría.
A cambio, si existió el calor de las sonrisas de un público rendido a Ree Kohl –que hace ya unos años abandonó el original tributo a Pink Floyd que era Syd Barretina para ser únicamente él mismo-, y el joven guitarrista Eddie Bayside. Todos quedaron embrujados, entre otras cosas, por los temas de “Lost Train” (2018), disco cuyo título y canción homónima confiesan que el tren del éxito marchó para siempre. Paradójicamente, la pieza funcionó y brilló por sí misma porque está compuesta con el mimo de aquel que ama aquello que hace.
Además, Bayside estuvo soberbio desde el principio hasta el final de la actuación. Incluso sorprendió a propios y extraños con una preciosa relectura de “The Heart Shaped Sea”, una pieza poco conocida de Roxette en homenaje a la recientemente fallecida Marie Fredriksson, en la que demostró que como vocalista tampoco es manco. Aunque cuando apoya a Kohl es cuando la magia brota entre ambos y los temas de este último cobran vida propia; “I Wanna Live” sonó como nunca y son unas cuantas las ocasiones en las que la he escuchado. Con la sabiduría que poseen aquellos que han recorrido ya unos cuantos escenarios, este dúo que aunó juventud y experiencia con verdadera inteligencia, se despidió recordando a AC/DC con “Touch Too Much”.
Por su parte, Santiago Chamizo constituye un universo en sí mismo y coincidió con su compañero de escenario en que su postrera obra, “Icebergs, venid a mí” (2019) también posee cierto aroma a naufragio. Evidentemente no pudo interpretar las cuarenta canciones de este monumental y apasionante doble álbum, pero sí dejó en los labios de los presentes el suficiente buen sabor de boca como para marcharse envuelto en aplausos. A su lado contó con la pericia a las seis cuerdas de Paco Peñaranda, mientras él puso voz, teclado y carisma en un recital que fue de menos a más. Junto a ellos, una chica llamada Ceres iba tejiendo una bufanda al compás de las canciones, un recurso escénico que puso de manifiesto que un toque minimalista a lo Syd Barrett puede substituir a las enormes pantallas de Roger Waters. Porque si algo busca este hombre es atrapar a su audiencia por sorpresa abriendo el bote de las esencias de su genialidad con “La llave de mi piano” para hincar el diente a su deliciosa “Carne cruda” y dejar espacio para el “Vicio” de Lou Reed. Brillante.
Acostumbra el periodista a no interpelar directamente a los lectores, pero uno tampoco escribe en el Washington Post y puede saltarse según qué leyes con cierta impunidad. En resumidas cuentas, entre trenes que se pierden y barcos que se hunden, animo de veras a los que lean este texto a escuchar a Ree Kohl y Chamizo y que lo próximo que escriba sobre ellos tenga un contundente sabor a victoria. Se lo merecen.


*Crónica del concierto en el Slow en Popular 1 (enero de 2017)
Popular1

popu foto descarrega

*Crítica de “Solo en Barcelona” en el RUTA 66 (febrero de 2016)
Chamizo Ruta 66

*Crítica de “Solo en Barcelona” en el blog “La música amanseix les feres” (Noviembre 2015)
Enlace
Un disc directe, original, que parla de la vida, les seves contradiccions i les seves coses positives acompanyades de una bona música. El artista ens va adjuntar un dibuix i una frase que creiem que resumeix la seva vida, el seu projecte i la història de la vida: The Eternal Fight (com deia Daniel Jonhston) posava i creiem que a la música es picar pedra i lluitar pel teu projecte. Esperem que la lluita de Chamizo per la seva bona música hi arribi molt lluny. Felicitats per la bona feina feta, el dibuix ens va agradar molt.

*Entrevista RUTA 66 (9 de septiembre de 2015)
Enlace
Chamizo, solo y también bien acompañado

Un montón de años lleva Santiago Chamizo al frente de un proyecto que toma el nombre de su apellido y en el que da rienda suelta a toda su imaginación musical. Su nuevo disco se titula Solo en Barcelona y por ahí empezamos a hablar.

¿Por qué llamar a tu nuevo disco Solo en Barcelona?

Quería hacer algo únicamente con piano y voz y escuchando un disco de Thelonious Monk, “Alone in San Francisco”, me hizo gracia el título con ese doble sentido de soledad y que está grabado solo con piano, y me lo hice mío. Y aunque lo que yo grababa acabó mutando hacia algo lleno de instrumentos y colaboraciones me quedé con el título y al final fue como darle la vuelta a su significado. Porque precisamente este disco es en el que menos solo he trabajado de todos los que he hecho. Es todo lo contrario y eso me gusta. Es como las canciones: algo te tortura, lo conviertes en una canción y pasa a ser algo positivo. Creo que, en el fondo, todo en este disco va sobre eso, transformar lo negativo, aprovechando su energía, en positivo. Un poquito de redención de vez en cuando para seguir adelante.

Llevas seis discos desde la más absoluta independencia ¿qué te motiva a seguir?

Esa independencia es la que me permite que pueda hacer lo que me dé la gana siempre y que siga siendo lo que más me gusta hacer y, a la vez, lo que da sentido a todo lo demás. Y por eso es algo que voy a hacer siempre. Me motivan muchas cosas: mejorar en cada grabación, componer mejor, hacer mejores letras, tocar mejor, grabar mejor, etc. Pero vamos, que tampoco es tan autista el asunto, también es un reto intentar llegar cada vez a más gente. Gustar. Que Edu me pregunte cosas… Es una aventura para el resto de mi vida. Tras tantos años sigue siendo excitante.

¿Cómo definirías tu música?

Me cuesta mucho. Yo la llamo Rock Propio, una mezcla entre Rock y amor propio, que es precisamente lo que me ha dado el Rock y que no tenía en absoluto cuando empecé a tocar en bandas con 15 años. Y porque intento que sea lo más propio posible, que nadie pueda coger mi canción y pueda decir que no es mía. En el colegio me dijeron que tenía personalidad amorfa ¡Y me encantó! Creo que mi música es amorfa porque mis gustos son amorfos. Me gusta todo e intento que la música que más me llega se introduzca en la mía de alguna manera. La mezcla total. Creo que el futuro de la música y de todo es la mezcla total. El fin de los prejuicios.

¿Es Chamizo un proyecto personal o un proyecto de grupo?

Diferencio lo que es la grabación del directo. Grabando me gusta tener el control total de lo que está pasando aunque también me gusta delegar en músicos, escritores y artistas que admiro y que suelen ser amigos que he ido conociendo durante todos estos años. Luego está la Chami-band, por la que ha ido entrando y saliendo (alguno entrando de nuevo), músicos fantásticos con los que he seguido manteniendo contacto y amistad. En el local de ensayo ocurre la aventura salvaje de tener una novia de cuatro cabezas con la que discutes y disfrutas a partes desiguales. Cualquiera que haya tenido una banda sabe lo que es. Es tan complicado como emocionante. Chamizo es un proyecto personal por el que va pasando mucha gente y dejan su huella en mayor o menor medida.

¿Qué discos o músicos dirías que han influido más este nuevo disco?

Escucho de todo, pero soy bastante de obsesionarme con algún grupo o músico cada X tiempo y pasarme varios años escuchando a fondo todo lo que ha grabado. En los últimos años, mis obsesiones han sido básicamente dos: NRBQ y el dios del rock argentino Charly García. Aunque son dos cosas bien distintas los une una cosa: el uso del teclado como instrumento principal. Es también mi instrumento desde que tenía 7 años y empecé a estudiar piano clásico. Y es un instrumento que desde los años 90 está como mal visto o despreciado en el Rock. Casi desaparecido en el grunge, el noise, el metal, etc. La mayoría de mis compadres se dedican a tocar en orquestas o similar. Y

aquí estoy yo, que siempre me he considerado un guitarrista en el cuerpo de un teclista. Es uno más de los retos quijotescos a los que tanto me gusta enfrentarme. Respondiendo a tu pregunta, y siendo sincero, creo que el músico que más me ha influenciado haciendo este disco he sido yo mismo con 20 años. He redescubierto mi instrumento y gustos que tenía un poco dormidos, como el mejor rock que creo que se ha hecho nunca (o al menos el más libre y creativo), el de finales de los 60 y principios de los 70. También ha ayudado esta nueva hornada de buenos grupos influenciados por esa época como Tame Impala, Temples, Morgan Delt, Thee Oh Sees, etc. A nivel letras me ha fascinado totalmente Rafael Berrio, es genial.

¿Por qué ante la gran oferta que hay alguien debe acercarse a la música de Chamizo?

Creo que la mayor parte de la gente que está haciendo Rock hoy en día está muy conformista. Ya no hay kamikazes del rock. Parece que ya está todo inventado, que el rock ha de estar en los museos e incluso que haya libros de texto sobre Bob Dylan y los Bee Gees. Tenemos los que hacen grunge, los que hacen tecno-pop y los que hacen rock americano (etc). Y el que no practica el ejercicio de estilo tiene una banda tributo a Milli Vanilli. Chamizo es de los que no se han rendido en ese sentido y ofrecen seguir esa búsqueda imposible de lo excitante y único que hay en cada uno de nosotros.
Eduardo Izquierdo

*Crítica del disco “Solo en Barcelona” en Popular 1 (2015)
chamipopu Solo en Barcelona

*Crítica de la maqueta “Están en la Machina!” en Mondo Sonoro (2002)
critica mondosonoro

*Portada de la webzine Makersmusic (2002)
makersmusic-portada