Lo que ocurrió en el Monasterio

13495212_10208714131923275_99356700650244290_nFoto By Oscar Rodríguez Marqués

18.20h Rafa pasa a buscarme con el Air Force One a la Prospe. Esta vez consigo bajarlo todo de un solo viaje desde mi piso tercero. Chami y su acordeón (y su hatillo), todo ello ensamblado en un único bulto, rueda escaleras abajo mientras suena a cámara lenta, música de Burt Bacharach: “The best that you can do…”

18.25h “Ya estáis aquí?? Un poco pronto, no?” pregunta el chico del Monasterio casi extrañado. “Sí, es que tenemos muchas ganas”. “Ahá, una cervecita?”. “Joer, y tanto!”.

19 y algo. Van llegando el resto de músicos: el doctor Xavier, Zanón de Hamelín, su primo el Sobrino, Jordi “hasta el”Gorro & Andrew “The Bass”… También Ariel & Sergi (encantado!)

19 y algo más. Nos olemos unos a otros, movemos la cola, sacamos la lengua… Estamos convencidos, nos gustamos todos a primera olisqueada. Ya podemos probar… el sonido. Ah!el sonido! Esas vibraciones que se mueven por el aire y que nos crean tantos buenos (y no tan buenos) momentos.

20h. Y probamos. Y hablamos. Y pensamos (sobre todo). “Tengo dos, uno mono, el otro no”. “Mister, no oigo el platillo 27”. “Se escuchará alguna vez el bajo?”. “Tengo miedo”. “¿Cómo era esa letra? En verdad? o era De verdad?”. “Mi, Mi, Mi, Fa, Fa, Fa, Mi”. “¿Vendrá Josele? ❤❤”

21h. Y por fin, satisfechos de nuestras pruebas y resultados, nos alejamos por la quinta avenida en busca de un lugar dónde cenar. Y beber. Y el que no quiera beber, pues solo bailar.
22 y algo. Volvemos al lugar del crimen. La Sala Monasterio. En otras ocasiones, lugar de plegarias a San Chaqueteros (entre otros santos locales).

23h en punto (quizás). La vuelta a los ruedos, tras 20 años de ausencia, de Alicia Golpea, que se dice rápido, pero que es un pequeño milagro. Tocar en una banda de rock donde casi nadie la pide y seguir haciéndolo, yeah! Me alegro de formar parte del renacimiento de la criatura, y en mi estado original de teclista. Disfruté. Disfrutamos. Creo que también disfrutaron los que estaban allí. ¡Hemos vuelto!

50 minutos más tarde. Chamizo. La Chamiband. Qué puedo decir de mi chamiband favorita ever! Estamos a gusto, nos queremos y hacemos música que nos hace sentirnos bien! Don’t Stop me now!

A la 1h (o así). Y para terminar la noche, una noche tan especial: El granuja de El Sobrino del Diablo y su excelente banda de Rock. Gracias a todos!

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